Mi matrimonio en su principio fue sólido, venía de una relación que duró 5 años de noviazgo, la planificación fue precisa y organizada, económicamente estable, con muchos sueños de realizar juntos.
Los cuidados para no quedar embarazada tan rápido, los inicié con pastillas anti-conceptivas, un mes antes de casarme, pero me hicieron daño y las tuve que suspender, el método recomendado por el médico fue el ritmo.
Al transcurrir 1 año, se despertó en mí el deseo de ser madre, a la edad de 21 años, yo trabajaba y estudiaba, mi esposo tenía 23 años de edad, el cual no quería un bebé todavía.
Me dirigí al ginecólogo y comencé a realizarme un chequeo previo, aprovechando de examinar los órganos y mi estado físico para en un futuro poder concebirlo. Pasó un tiempo, volví a conversar con mi esposo y lo convencí acompañándome en mi sueño.
Dados los resultados en mi evaluación médica de estar sana, comenzamos en la búsqueda, enseguida se dio la fecundación, el 14 de marzo del 1996, el doctor nos dio la maravillosa noticia: - Están Embarazados y todo se encuentra perfecto. A partir de esta fecha se iluminó mi vientre y le dimos paso al seguimiento que se requiere en todo embarazo.
Los primeros tres meses fueron tranquilos, mi consumo de medicinas eran las normales, hierro, calcio, aceite de pescado, en su mayoría vitaminas, la evolución del feto y el crecimiento del útero normal, mes a mes me realizaba mi ecosonograma. Comencé a leer libros sobre embarazos, uno de ellos de nombre "Maternidad Feliz". Soñaba, imginándome todo su desarrollo.
Aproximándose el cuarto mes, un día en la mañana comencé a verme amarilla, la piel, los ojos, etc., enseguida me comuniqué con el doctor, me mandó a hacer una serie de exámenes, me hizo una evaluación donde determinó que tenía Hepatitis Viral, ésto nos asustó muchísimo, pero la tranquilidad fue que no le afectaba al bebé, gracias a que la membrana la protege y el consumo de alguna medicina extra no era necesario, lo que si requerí fue de 2 meses de reposo absoluto, para que el hígado desinflamara y una dieta balanceada, baja en grasas. Suspendí los estudios, logicamente.
En el quinto mes, todo se desarrollaba normal y mejoré rápido, en realidad no tuve ningún malestar, ni vómitos ni mareos. Se me comenzó a notar el crecimiento del vientre, era grandioso y a la misma vez la angustia de que el bebé viniera bien. Inicié un curso profiláctico, realizaba ejercicios estimulantes y suaves.
Gracias a Dios, los siguientes meses transcurrieron en completa normalidad, la evolución se daba perfecta. El médico nos felicitaba porque venía un bebé súper sano.
En el séptimo mes, sus manitos, piecitos y cabecita crecían perfectamente, chupaba dedito y aquí es donde el doctor nos dice... es una NIÑA. Recuerdo claramente como le brillaban los ojos a su papá de la alegría, nuestra emoción se hacía más grande, nos sentíamos los seres más felices del planeta.
En el octavo mes, se maduraban los pulmones de la bebé, el ecosonograma y el examen era minucioso, las palpitaciones de su corazón perfectas. Un día su papá intercambiaba conmigo el nombre que le ibamos a colocar, él quería uno y yo otro, hicimos lo siguiente: él muy poco le hablaba a la bebé mientras que estuvo en mi vientre y cuando lo hacía ella no se movía más bien se tranquilizaba, entonces yo le dije:
- hablalé y dile el nombre que tú deseas ponerle, si se mueve, se quedará con ese.
Él lo hizo y la bebé se movió tan fuerte que se notó su piecito y me impresionó mucho, le colocamos su nombre: ANAKARINA.
Llegó la recta final, todo indicaba un parto normal, por el desarrollo de la niña, la fecha probable de parto que arrojaban los diagnósticos era a partir del 15 de Noviembre. Me da las indicaciones de como me debo preparar tanto física como psicológicamente.
El 19 de Noviembre de 1996, a las 7:00 a.m, comencé con el trabajo de parto, mi esposo se había ido a trabajar, enseguida lo llamé y se devolvió, nos comunicamos con el médico, el cual me tranquiliza e indica lo que debía hacer y que nos veíamos en la clínica. Todos nos preparamos, mi familia y la de él emocionados, corrieron a la clínica. Cuando llegamos al Centro Médico de Los Teques, las enfermeras me recibieron, me prepararon, el médico me examinó y dice:
- hay tres dilataciones... coloquen el pitocín, pero resultó que en vez de avanzar las dilataciones se estacionaron, los dolores eran horribles, boté todo el líquido y se veía completica la forma de la bebé en mi barriga, él médico esperó hasta las 3:00 p.m. donde por fin procedió a realizar la cesárea. Yo estuve despierta, la anestesia no me durmió, vi cuando explotó la bolsa y saltó sangre por todos lados, al fin nació, eran las 3:07 p.m., todo se dio tan rápido, la escuché llorar, la limpiaron y me la colocaron encima, en mi pecho. Esperaron la recuperación de ambas y unas horas después cuando ya me encontraba en la habitación me la llevaron para que me la colocara y estimulará mis senos para alimentarla, enseguida fue maravilloso y doloroso a la misma vez, sentirla tan cerquita de mí y lo increíble de que un ser tan bello estaba en mis entrañas.
Aquí comienza la etapa de 0 meses a 1 añito de vida...
Mi niña, sana gracias a Dios, a los quince días de nacida se le colocarón sus primeras vacunas, recibí una excelente orientación por parte del Pediatra.
Su alimentación principal era con leche materna, aportándole todos los nutrientes y anticuerpos, sus primeros tres meses de vida tuvo malestares de cólico, normal como todo bebé recién nacido. Evolucionó perfectamente, el pediatra mes a mes le tomaba las medidas de todo su cuerpecito y se asombraba del crecimiento tan sano que tenía en el desarrollo de sus huesos, él se guiaba por una escala, donde arrojaba en el futuro, ser una niña bastante alta. En ese mismo tiempo me incorporé a mi trabajo, con mucha tristeza, sentía que no podía separarla de mi, pero era necessario y la dejé a cuidados de una señora cercana a mi casa, ellos le dieron mucho amor y las atenciones fueron excelentes. Me tomé mis horas para ir a mamantarla, intermedias a la jornada laboral, en la tarde corría a buscarla y a currucarla a mi pecho.
A partir de los 4 meses, el pediatra le iba agregando poco a poco otras vitaminas y alimentos, como lo fueron hierro, leche materna artificial, jugos de frutas, sopitas, etc. Manifestó reflujo, se le controló con una medicina, lo superó y también nos dimos cuenta que no podía comer enseguida de despertarse en las mañanas.
Sus reflejos avanzaban con toda normalidad, se le colocaron todas sus vacunas.
Comenzaron a salirle sus primeros dientes cuando tenía 2 meses, ya a los 6 meses tenía 2.
En el Quinto mes, sus gracias y balbuceos eran tan tiernos que mientras yo dormía soñaba imaginando su carita tan angelical.
Se sentó solita a los 6 meses, era impresionante, al acercarse un mes mas de su nacimiento, la niña enseguida manifestaba un avance más, para mí era muy curioso y lo festejaba con mucha emoción.
A los 7 meses, se puso de pie solita, ya sus piernitas estaban estables y caminaba alrededor del corral y la cuna.
La primera palabra que dijo fue papá, luego fue agregando: agua, tete y mamá, tratando de pronunciar más.
Sus primeros pasitos los dió a los 11 meses, agarradita de la mano de nosotros. Aquí dejó de tomar leche materna. Su alimentación ya era completa, balanceada y muy sana.
Caminó solita el mismo día que la bautizamos y le celebramos su primer añito, el 21 de Noviembre de 1997.
Ha sido una niña excelentemente sana e inteligente, independiente y muy amorosa.
Hoy en día tiene 11 años de edad, la amo incondicionalmente, ella junto a su hermanito que nació cuando Anakarina tenía 4 añitos, son el tesoro mas grande que la vida me ha dado, son el aire que respiro... me han enseñado el verdadero valor que tengo como hija, mujer, madre y amiga.
sábado, 10 de mayo de 2008
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